Identifica qué quieres proteger
Haz una lista de quienes dependen de tus ingresos o de tu trabajo de cuidados. Considera gastos cotidianos, vivienda, educación y compromisos compartidos. El propósito es saber qué necesidades económicas quedarían pendientes si faltaras.
Pon horizonte a las necesidades
No todos los gastos duran lo mismo. Una deuda puede terminar en pocos años; la manutención de un hijo puede extenderse más. Separar necesidades por plazo evita elegir una suma solo porque suena grande. También ayuda a distinguir el objetivo de protección de otros objetivos de ahorro.
Revisa recursos y protección existentes
Considera ahorros disponibles y pólizas vigentes, incluyendo las vinculadas al empleo. Comprueba condiciones y continuidad: no des por hecho que una protección laboral estará disponible si cambias de trabajo. Evita descontar recursos que tu familia no podría usar con facilidad.
Lleva el diagnóstico a una propuesta
Con necesidades, plazos y recursos identificados, revisa una suma asegurada y una prima sostenible. La contratación depende de evaluación y condiciones de la aseguradora. Verifica beneficiarios, exclusiones y vigencia. Actualiza tu revisión cuando nazca un hijo, cambien tus deudas o se modifique la economía familiar.
Fuentes oficiales y de consulta
Contenido informativo general. No sustituye una asesoría financiera, fiscal o legal individual ni constituye una oferta de contratación. Los rendimientos, beneficios fiscales y coberturas dependen de condiciones, requisitos y documentos aplicables; no se garantizan.

